Nosotros

Hola, somos Johan y Javi.

Nos encantan las experiencias que dejan recuerdos, los viajes a la naturaleza, las mechadas, One Piece y, sobre todo, disfrutar la vida.

Reconocemos que muchas veces da miedo mostrarse tal cual uno es. Pero también tenemos la certeza de que cada historia importa, que cada vida es única y profundamente valiosa. Por eso elegimos hacer las cosas de una forma distinta: siendo auténticos, riéndonos, jugando como niños y siendo simplemente nosotros mismos.

Este proyecto es nuestra forma de poner nuestros dones y talentos al servicio de los demás. Cada pieza que diseñamos y fabricamos lleva tiempo, dedicación y mucho cariño, porque nuestra intención no es solo crear un producto bonito, sino dejar un pequeño pedacito de nosotros en la historia de alguien más.

Y aunque cada creación nace del trabajo de ambos, existe un pequeño detalle que mantiene todo funcionando...

Cuando Johan se demora demasiado en empezar a diseñar, Javi tiene un método de motivación bastante... convincente. Digamos que una correa ha salvado más de un plazo de entrega. 😅

Al final, detrás de cada pedido hay dos personas que disfrutan creando juntas y que esperan que cada pieza llegue a convertirse en un recuerdo para toda la vida.

Así comenzó todo.

Primer producto creado por Grabado Celestial

Este fue el primer producto que nació en el taller.

Todo comenzó cuando surgió el deseo de regalar un recuerdo a dos misioneras que dejaron una huella especial en la vida de Johan.

Una despedida cariñosa no parecía suficiente para expresar todo el agradecimiento que sentía.

Entonces nació un deseo.

Que más personas tuvieran la posibilidad de expresar cariño, gratitud y reconocimiento no solamente con palabras.

Sino con regalos que perduren en el tiempo.

Primer producto creado por Grabado Celestial

Con el tiempo descubrieron que no eran los únicos que sentían lo mismo.

Muchas personas también buscaban una forma de agradecer, reconocer y recordar a quienes marcaron sus vidas.

Y comprendieron algo importante:

Las experiencias son irrepetibles.

Cada misión.

Cada amistad.

Cada despedida.

Cada historia.

Ninguna vuelve a ocurrir exactamente igual.

Por eso cada pieza que crean busca conservar algo más que un nombre o una fecha.

Busca conservar una huella.

Uno de los propósitos más grandes que tienen estos jóvenes es seguir creando piezas capaces de expresar gratitud, cariño, admiración y reconocimiento hacia esas personas especiales que transforman nuestras vidas.

Porque cuando dos almas se encuentran, ambas son transformadas.

Algo de una permanece en la otra, incluso cuando los caminos vuelven a separarse.

Las palabras pueden olvidarse.

Los años pueden pasar.

Pero las huellas que dejan las personas en nuestra vida permanecen mucho más allá del recuerdo.

Permanecen en aquello que llegamos a ser gracias a ellas.

Porque algunas huellas no quedan en la memoria.

Quedan en el alma.